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www.arielhernandez.es Página de presentación del tenor Ariel Hernández Roque, tenor del Coro Nacional de España. Para contactar arielhernandezr@gmail.com

Comedias madrigalescas en el Teatro Gayarre de Pamplona

30-10-2007 (Diario de Noticias de Navarra)

Director: David Guindano. Obras de : Adriano Banchieri: La Barca de Venecia a Padua y El festín de la noche del jueves graso . Órgano : Esther Andueza. Tiorba : César Hualde. Lugar : Teatro Gayarre de Pamplona. Ciclo 'Música in voce', del Ayuntamiento de Pamplona. Aforo : tres cuartos de entrada. Fecha : 30 de octubre de 2007.
David Guindano acostumbra a presentarnos espectáculos un tanto musicológicos, extrayendo un trozo de vida cultural, artística y musical de la época en que acontecía. El grupo Nova Lux Ensemble compartió escenario con dos actores y un narrador y sus componentes aparecieron montados, con sus atriles, en una góndola veneciana. Desde ese guiño plástico y con los hilvanados versos del narrador, desarrollaron una historia desenfadada y cómica -con incursiones al madrigal serio-, que hicieron pasar al público un buen rato. Adriano Banchieri es el protagonista de la velada, estamos ante una música un tanto gobernada por el texto; de tal modo que esos textos dan la oportunidad a los músicos de llegar al límite del lenguaje melódico, con fuertes onomatopeyas y otras libertades. Banchieri muere en 1634 y ya hacia 1600 empezaron a aparecer los madrigales con partes de continuo. Piezas a solo y a pocas voces con parte de continuo. Éste fue el planteamiento de Guindano. Como siempre, impecable. Otra cosa fue la realización y el resultado de una velada que se presentaba eminentemente jocosa.
Las voces se desenvolvieron mejor en las obras cómicas que en las serias, con soltura en los solos y dúos, pero con menos empaque en el conjunto. En general, la virtud principal de este ensemble es la nitidez, la blancura de las voces en lo alto, la representación textual, el gusto y la plenitud de estilo. Se echa en falta, sin embargo, un poco más de pedal, de perfección en la conjunción. Y se desea más convencimiento vocal y más rotundidad en los fuertes del tutti . Es una música que también necesita carnalidad, no sólo transparencia. De ahí que, en ciertos momentos, el público no conectó con toda la comicidad que, se supone, se desprendía del texto y del gesto. Y tampoco el madrigal de la categoría de Gesualdo, resultó sublime. Ese contraste entre las dos vertientes del recital deberían haber sido más pronunciadas. Hubo momentos deliciosos, como el cristalino dúo entre soprano y contratenor de la Mascarada de Campesinas y bellos hallazgos tímbricos como la excelente registración del órgano positivo en el Concierto de los Cinco Cantores . Bien es cierto que el vocabulario armónico de gran parte de esta música es bastante simplificado -no es Monteverdi-, pero precisamente por eso hay que insistir en los pasajes más importantes.
Muy bien el narrador, Pablo Salaberri, que entendió perfectamente el ambiente del concierto y se inventó unos ripios directos y populares que, precisamente, por no ser pretenciosos, resultaban cómicos y a la altura. Y excelentes los dos actores -no se facilitaron los nombres- implicados en la Comedia dell Arte, que dibujaron, con gracia, la narración.

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